No se puede ser infeliz cuando se tiene esto: el olor del mar, la arena bajo los dedos, el aire, el viento.”

IRÈNE NÉMIROVSKY

No, a pesar de este título, esto no es una web de contenido motivacional, ni de consejos sobre salud. No te vamos a recomendar ni ungüentos milagrosos, ni dietas revitalizantes, ni meditación guiada, ni oraciones mágicas…

Nuestra receta para ser feliz es mucho más simple que todo eso. Simplemente consiste en olvidar las prisas, los odiosos plannings y los horarios, y poner rumbo a la orilla del mar. A partir de ahí, simplemente respira, relájate y déjate llevar ¡Ya verás!

Porque, dinos: ¿Quién puede ser infeliz observando un cielo azul, azul, azulísimo, viendo aguas cristalinas, escuchando el susurro del sonido de las olas, y acariciado por un cálido sol y la amable brisa marina? ¿¿Quién??

No hay terapia que supere esto. Este tratamiento que te proponemos lo tiene todo: relajación, ejercicio, desintoxicación, reflexología, vitamina D… El agua de nuestras playas casi podría decirse que es casi agua bendita.

Si a esto le añades buena compañía y una cerveza fría, le añadirás felicidad a tu vida. Puede que incluso sumes unos dos años de vida a tu existencia. (Bueno, esto último no está probado por ningún estudio científico, pero nosotros estamos seguros de ello)

En esta ocasión la terapia fue testada donde nos llevó el viento, que fue a unos maravillosos rincones de la costa de Fuencaliente, en el sur de La Isla. Si bien es cierto que sobre gustos no hay nada escrito, lo que es más cierto es que nunca, nunca, nunca, pero nunca jamás, recomendaremos algo que no hayamos probado antes. Y a nosotros nos funcionó el tratamiento.

No digas que no te haría feliz terminar el día con un panorama como este…

Atardecer en Fuencaliente
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